LA PIEDRA

jueves, 22 de agosto de 2013 0 comentarios
Mientras dedicaba unos minutos a desmenuzar una plática que sostuve con dos queridos amigos sobre el cómo nuestras acciones tienen reacciones diversas en otras personas, sentí una mirada constante… una mirada yo llamaría bastante “introspectiva” hacia mi persona.

Se trataba de un chico entre unos 4 o 5 años aproximadamente con unos ojos azules impresionantes que simplemente no podía dejar de mirarme… era bello el nene, tan bello que mi cochambrosa cabeza pensó: Pero ¿por qué no tiene 40 más?... seguí en lo mío, haciendo notas en papel y pensándome como una guerrera maya que cuida su tribu, cuando de repente el chamaco oji-azul por fin se atrevió, se levantó y sin más me dijo: “¿es usted una piedra?” … ¿Queeeé…una piedra?, ¿cómo una piedra?, le contesté.
“Si una Pedra, pero ya vi que habla y las piedras no hablan, también se mueve y las piedras no lo hacen, las tienen que mover… yo las colecciono”- Me dijo.
“Adiós”.

De pronto me acordé de una parábola en la que San Agustín caminaba por la playa y vio a un niño correr con su palita  y luego le preguntó qué quería hacer y el niño le contestó que meter toda el agua del mar en un hoyito que había hecho en la arena, a lo que San Agustín le contestó que eso era imposible y el niño le dijo que era más fácil que él metiera toda el agua del mar en ese hoyito a que San Agustín comprendiera el misterio de la Trinidad.

Obvio yo no soy ni santa ni nada por el estilo, la cosa es que ¡YO NO SOY UNA PIEDRA!...
SIENTO, PIENSO, VUELVO A SENTIR… NO SOY UNA PIEDRA. Cada palabra amable, cada gesto generoso, cada mirada gentil, cada momento bien vivido, cada abrazo, beso o caricia entregada con honestidad valen los minutos invertidos que no se repetirán.
Cada lágrima, mal momento, amargura, envidia, mal deseo… es tiempo perdido que no volverá. Pero que igual nos hace lo que somos: humanos que no somos de piedra, que sentimos rencores, dolores, desamores, abandono, traición… miseria.

Las Piedras son sólidas, algunas se rompen con algunos golpes, depende el material del que estén hechas, algunas pueden durar millones de años y conservar con dignidad la historia de sus generaciones, pero NUNCA podrán sentir… habrá quien como bien se dice tenga por corazón una piedra… pero como me dijo el pequeño nene ojo azul:  ”a las piedras hay que moverlas”…

También las piedras construyen, sirven de apoyo, hasta pueden ayudar a decorar.
No fue un insulto que me dijeran que si era una Piedra, al contrario me ayudó a comprender primero el valor de las mismas en nuestra vida y a re-valorar mi vida para moverme aún más.

Y como lo dijo aquel querido sabio del cancionero popular: “Las piedras, rodando se encuentran….”

LÓPEZ-ARRIAGA

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