MIS MUJERES.

domingo, 9 de septiembre de 2018 1 comentarios
Es justo en los días sin sol cuando la vida se me pone clara… son las horas complicadas las que me sacuden el cuerpo y me señalan lo derecha que debo caminar para no perder el equilibrio.

Pero esto no lo aprendí sola.

¡Cómo amé a don Pedro… aún lo extraño, nadie me ha piropeado como él, don Pedro decía que yo tenía los ojos más hermosos del mundo, era incapaz de negarme nada, tan coqueto hasta el final… Ya no tengo a mi José… que se reía como nadie, que desde que nos conocimos nos quisimos, que me enseñó a amar mi libertad y a disfrutar cada momento… Ni que decir de mis dos grandes amores: los Luises, tan iguales, tan generosos, tan tercos, tan amorosos, uno se tuvo que ir…otro me llena de besos.

Pero en ciertas horas, difíciles, complicadas lo que ha evitado que me ahogue ha sido la contraparte: MIS MUJERES.

Soy y siempre seré doblemente afortunada: Por la sangre Arriaga y la entereza Paz… por el espíritu indomable Gutiérrez e incasable lucha Flores. Las mujeres de mi vida han sido pilares indestructibles. Mujeres que con ejemplo de mujer que ha vivido casi de todo se han levantado una y otra vez: Dignas, fuertes.

Ni Rosario, Ni Caro, Ni Doña Lupe y mucho menos Hermila, son mujeres de abrazos y besos… me falta mi querida María, la mujer más valiente, más hermosa, más terca y más generosa que haya conocido: me recibió en su vida y en la de su familia, me regaló su tiempo, me vió crecer junto a su hija y sus otros nietos y siempre me trató con respeto y procuró que nunca faltará lo que más me gustaba comer, sabía de mi devoción por la Guadalupana y siempre que podía me hacía llegar una. Hoy me he dado cuenta cuanto he aprendido de mi querida María, hoy las dos sabemos cuánto nos queremos y afortunadamente nos lo dijimos. 

Esto que escribo es un poco para decirles a cada uno de ustedes que NUNCA den por hecho a la persona que tienen a un lado, es decir a veces pasamos años junto a alguien o con alguien y no le damos el valor que merece porque consideramos que lo que hace es una obligación, o que lo hace porque quiere, no lo vemos como un gesto de amor hacia nosotros, dejamos de ver los pequeños detalles, dejamos de agradecer…físicamente nadie es para siempre.

Para mí las personas que en esencia han sido más amorosas, no precisamente serán los pilares de mi vida, quizá son colchoncitos para que el alma repose, pero siempre hacen falta fuertes columnas donde recargarme sin temor a caer.

GRACIAS A MIS MUJERES por seguir donde quiera que estén, cuidando que mis caídas no sean tan fuertes, para volver a levantarme como ellas lo hicieron alguna vez.

LÓPEZ-ARRIAGA

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