EL VIUDO Y LA NATIVIDAD

lunes, 23 de diciembre de 2013 1 comentarios
Este no es un cuento… es la historia de un hombre que enviudó siendo muy joven y cuando la vida le regaló un nuevo amor fue invitado a pasar su primer navidad con la familia de su actual y formal novia.

El venía de un hogar complicado, había pasado prácticamente toda su adolescencia en un internado, salió de ahí para trabajar después se casó, tuvo a su hija, después vino el horrible accidente donde su esposa murió y el simplemente se aferró a su enorme Fe para salir adelante.

Llegó esa Nochebuena, él se puso su mejor traje, realizó un largo viaje para llegar a tiempo a la cita, no sabía lo que le esperaba, no sabía nada sobre la Navidad con aquellas personas que apenas llegaban a su vida, cuando su novia abrió la puerta lo invitó a pasar a la sala donde ya estaban todos reunidos: una gran mesa puesta, un nacimiento enorme con borregos, un puente que cruzaba un río simulado por un espejo, pequeños pastores caminando por el heno, y el bello portal que solo esperaba la llegada del Niño Jesús… ¡claro ya estaban ahí las figuras de María y José custodiados por una mula y un buey!, atrás del enorme Nacimiento un árbol gigante con un montón de adornos, pero sin duda fueron los foquitos de colores los que el joven viudo no podía dejar de ver… era como un niño porque todo alrededor estaba cubierto de regalos ¡ERA UN MONTÓN DE REGALOS!... La escena para él fue simplemente única, su enorme y generoso corazón no pudieron más y sus ojos que rara vez vi llorar, me cuentan que esa noche no pudieron contener el llanto y dijo: “Gracias Dios, gracias… porque por primera vez me das la oportunidad de vivir una Navidad rodeado de tanto amor y no solo eso sino que por fin encontré a mi familia”.

Esta historia me la han contado desde que él ya no está, quizá para que sepa que yo también encontré a mi familia y que cada año, por lo menos cada año uno tiene la oportunidad de agradecer esos regalos inesperados que la vida te va otorgando.
Las familias están por todos lados, no siempre son las de tu sangre, no importa de dónde provenga o a donde vaya el amor o la generosidad, lo que importa creo yo es que se dé con la entera voluntad  de entregarse sin poses ni firmas.

Yo le mando mi carta al Niño Dios, primero esperando que donde esté ese joven hoy haya muchos foquitos de colores y árboles de navidad para decorar para que siempre viva la Natividad como a él tanto le gustaba y segundo que si puede se siente junto a la de los ojos bonitos en el mismo lado de la Luna para que sean mi mejor regalo de Navidad.


Felicidades a todos, que cada uno de ustedes reciba un regalo lleno de bendiciones y que el ciclo que inicia traiga retos que nos hagan mejores seres humanos .
¡FELIZ NAVIDAD!

LÓPEZ-ARRIAGA

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