VIVIR O MORIR

domingo, 17 de agosto de 2014 0 comentarios
No es que tenga una fijación con la muerte, no… aunque debo admitir que no es una de mis amistades y prefiero evitar su presencia, hubo una época en la que ella, la muerte me mostró que todo tiene un ciclo…y la otra opción es la reconstrucción, es como volver a nacer.

Aunque aún no me provoca comprenderla, esa Catrina de pronto me deja entrever que si estoy viva es justo para eso para vivir. Andamos por los años como si nunca se nos fuera a apagar el corazón, una gran mayoría poco a poco vamos como cayendo en un sueño que entumece el alma y que nos convierte en seres prácticamente catatónicos… simplemente pareciera que lo que está alrededor no existe, damos por sentada la vida, la exigimos y nunca la agradecemos, es como si estuviéramos muertos.

Una gran mayoría, afortunadamente no todos, hemos perdido la capacidad de comprender el dolor ajeno, la necesidad del otro… avaricia, codicia, egoísmo, lujuria, envidia, están en la carrera de nuestras vidas para destituir a los sentimientos que deberían prevalecer en nuestro espíritu.

Todos hablamos de amor, de amistad, solidaridad, confianza, pero… ¿realmente amamos, confiamos, somos solidarios, leales, agradecidos?.

Vivimos como muertos, sin sentimientos reales. Si supieras que hoy es tu último día de vida, que ya no vas a ver ni a sentir, a tocar a saborear… si el destino te diera ese último chance lo tomarías ¿para vivir o para morir?... no es novedad lo que te digo, nadie sabe su hora de partir, así que como les comentaba al principio, la señora con la guadaña llega y se va, pero no sola, porque no le gusta la soledad, ella está más viva que muchos de nosotros que desperdiciamos nuestro valioso tiempo en complicidades, complicaciones, desdenes, enojos, traiciones, engaños, robos, fraudes… cuando tenemos la opción de vivir dando las gracias cada día por una nueva oportunidad para hacer las cosas bien, como ya lo he dicho en otras ocasiones, cada día es una hoja blanca lista para recibir una aventura de aprendizaje, cada uno escribimos una historia diferente y el final lo decides tú.

Me pregunté: ¿cómo me gustaría ser recordada cuando ya no esté?... lo que hice ya no lo puedo cambiar, mi temperamento fuerte lo puedo y debo controlar, mi honestidad tan brutal quizá la deba cambiar por silencios… pero quien realmente me conoce sabrá como recordarme, aunque si hoy fuera mi último día de vida,  de todo corazón les digo que pediría una prórroga para extenderlo y disfrutar lo que antes no me tomé la molestia de agradecer.


LÓPEZ-ARRIAGA.

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