NERVO

domingo, 19 de abril de 2015 0 comentarios
Recuerdo que cuando era una adolescente mi mamá solía compartirme ciertos fragmentos o palabras de algún texto que para ella hubiera sido importante, por ejemplo, siempre decía: “si un día tengo un hijo lo llamaré como al Cid Campeador”,  lo cual me inyectaba cierta curiosidad por conocer a quien se refería, así un día conocí a “Don Rodrigo Díaz de Vivar”.

Sin duda hay frases que ella aún utiliza como parte de nuestra formación como la famosa: “Uno es el arquitecto de su propio destino” que se le atribuye a Albert Einstein, pero la que hoy quiero compartir es una frase que forma parte del famoso poema “En Paz” de Amado Nervo.

Después de pasar unos días complejos, parece que la vida tenía reservada una sorpresa más, mi teléfono recibió el mensaje de una queridísima persona, de esas amistades entrañables, únicas, especiales… en dicho mensaje me avisaba que estaba pasando por un delicado estado de salud, le habían operado de un tumor en la cabeza y al realizar la biopsia el resultado no fue positivo.

Mi reacción al mensaje fue simplemente de shock, de pánico, de horror… tengo casi dos años sin ver a este ser humano que me ha hecho reír hasta llorar, con quien compartí una de las mejores etapas de mi vida y quien a pesar de los años y la distancia aún nos abrazamos con una sola llamada telefónica, nos carcajeamos como adolescentes, nos burlamos de lo común porque siempre nos gustó cruzar la línea para ser diferentes. El solo pensamiento de perder a un ser humano tan radiante me atormentó por segundos… viajé por todos los momentos de felicidad, de risa y llanto que compartimos y me aferré a ellos para que alguien me dijera que todo estaría bien… y así fue, en cuanto escuché su voz, sentí su humor negro, sus ganas de estar, la vitalidad, la genialidad y pensé: cuanto tiempo desperdiciamos en no vivir, en no disfrutar, esto no me puede volver a pasar.

Llegará a su cumpleaños, porque el Universo conspiró a su favor, gracias por ella, gracias también por mí porque ésta es una nueva lección de que debo estar preparada, feliz y satisfecha, por eso hoy hago lo mismo que hacía mi mamá, me robo esa frase de Nervo: “Vida, nada me debes… vida estamos en Paz”


LÓPEZ-ARRIAGA

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