CARTA A DIOS

domingo, 17 de mayo de 2015 0 comentarios
Nunca te he escrito una carta, siempre siento que le hablo al viento para ver si se lleva mis deseos, mis plegarias y te las deja por ahí, cerca.

No sé cómo eres ni cómo vives… pero de alguna manera me haces saber que existes.
Hay días que no logro comprender tu obra, ni el camino que debo recorrer, pero intento verte en los espacios donde se comparte o donde duele.

Te pido que leas esta carta, es un intento por acercarme a ti, para agradecer por mi vida y la de los que están cerca de mí, para solicitar tu presencia en mi corazón, en mi razón y en mis días por venir, para pedir conocimiento y paciencia, prudencia y la dosis correcta de entereza.

Te pido, Dios de todos, los buenos, los malos, los enfermos, los sanos, los de aquí y los de otros mundos, me enseñes a ayudar a los que amo y a perdonar a los que no me aman.

Quizá es una carta muy soberbia, muéstrame por favor la zona donde habita la humildad, porque  hoy necesito comprenderte y no sé por dónde comenzar.

Agradeceré siempre por el generoso valor de la amistad, por los hermanos y la bendición del trabajo e intentaré con esta Fe heredada comprender tu proceder en las vidas que pareciera llegarás a descomponer… te pido perdón de antemano por no saber cómo atender esos mensajes que como dicen: “por algo han de suceder”.

Termino mi carta con otra petición: si mi vida tiene una misión, que no me doblegue la pereza, que mi mente tenga el valor de encontrarla y mi alma la fortaleza de realizarla.

Gracias de nuevo Dios, por lo regalado cada día, por las oportunidades de vivir y de sufrir porque es así como sé que seguramente TÚ estás ahí.



LÓPEZ-ARRIAGA

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