INCENDIARIOS

domingo, 3 de junio de 2018 0 comentarios
Cada semana trato de compartir un poco de mi cotidianidad, lo cierto es que tomando prestado el célebre título del libro de Milán Kundera “La insoportable levedad del Ser”,  el mío… mi ser, hoy carga ese duelo, esos dolores, esas incongruencias que quizá en una sola vida no se pueden comprender: chicos que desaparecen dejando dolor en una comunidad que cada día pregunta: ¿quién sigue?, Juniors que huyen con completa impunidad después de violar y asesinar, protegidos por un sistema corrupto, que nos deja ante la comunidad internacional así, como el país de los corruptos… 43 estudiantes, 43 familias, no, miento… cientos de miles de familias porque si sumamos no terminamos y le puedo seguir, pero como dijo un querido conocido: todo está mal, desde los que compran piratería, pagan una lanita para pasar primero, se roban las plumas de la oficina, o la luz al vecino, inflas los precios del producto, no das litros de litro, no eres agradecido, robas, mientes, gritas, manoteas y ninguneas, quemas bosques urbanos para construir y finges que fue un accidente, llegas al poder y no cumples tus promesas de campaña… efectivamente todo está mal.

Y seguirá mal porque a nadie le importa que esté mal, porque somos buenos para quejarnos, pero mientras uno no sea el afectado que nos importan los demás…¿o no?, para que le movemos, si uno está bien, que tiene que otros se pierdan; si tú te beneficias, que importa que al resto lo fastidien.

Saben hace años aprendí que cuando alguien en momentos difíciles, desinteresadamente te tiende la mano, por lealtad jamás lo debes soltar, se convirtió como en un código en mi ética personal. Si todos pudiéramos pensar en el bienestar desinteresado de por lo menos una persona que nos necesite genuinamente y esa persona en otra, quizá nuestra sociedad, terminaría siendo más compasiva.

No sé qué nos está sucediendo como humanidad, como sociedad, como comunidad… demasiados smartphones quizás, creo que hace falta más plática con otros seres humanos, volver a lo básico, intentar conectar el corazón con el cerebro.

Una vez me llamaron “Incendiaria”, si decir lo que opino sobre el amor por el prójimo y su entorno, el respeto por el mismo, la seguridad y el no besar anillos ni manos, pues entonces, creo que lo que hace falta son más incendiarios, pero no de bosques… SI NO:  ¡DE ESPÍRITU!


LÓPEZ-ARRIAGA

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