ÉRASE UNA VEZ (parte 2)

domingo, 16 de octubre de 2016 1 comentarios
La página se volteo sola; entre la comunión y la confirmación, el adiós a mi cajuela espacial, el ver pasar a los chicos que jugábamos escondidas para ser los adolescentes que competían por el puesto más popular (lugar que nunca ocupé gracias a mi desgarbo, estilo aniñado y timidez) y el dejar el departamento #7 de la Av. San Francisco, le dieron vuelta a una vida sin plan, como ha sido la mía, ya no más árboles para trepar, ni bicicletas prestadas ni tardes de banqueta con permisos de media hora… ahora vendría el primer beso, el primer amor, la primera vez que me rompieron el corazón, mis primeros zapatos con tacón, las primeras fiestas para impresionar, la primera casa, la primera vez que un hombre me apuntaría con un arma, la primera vez que sentí que te podía perder.

Ahora teníamos nuevos vecinos y futuros grandes amigos, de aquí salí con mi uniforme de secundaria, con aquel vestido strapless y mi cabello rizado y años después con toga y birrete.

De aquí salí con maletas en contra de tu voluntad junto con todos mis ahorros para viajar kilómetros y encontrarme con el mundo, un mundo donde no estabas ni tú ni nadie que resolviera mi frío extremo, mi hambre, mi miedo a lo desconocido, pero donde te re descubrí, donde recordé el amor recibido, los buenos tiempos y añoré lo que me parecía ordinario.

Sabes siempre habremos personas que necesitemos toparnos con seres fantásticos, para comprender que todo el tiempo hemos estado rodeados por ellos… aunque bueno,  ¡no siempre tienes oportunidad de ser nanny de la hija de un importante Director de Cine!...

Érase una vez la juventud de una chica que en alguna ocasión agachó la cabeza y regresó a casa porque le dijeron fea o tuvo que dejar de lado su sueño de ser bailarina de ballet, aquí no hay príncipes peleando su amor ni buscando rescatarla, esta es la historia de un buen corazón, como ya lo dije: no hay dragones, no hay castillos, pero si más por compartir, porque, aquella que se fue, regresó valiente y sin saber de nuevo que plan tendría la vida, ahora ya entendía que la libertad no tiene precio, pero que trae consigo mucha responsabilidad, comprendió que tenía ganas de volar y para eso hace falta más que buena voluntad,

Érase una vez la historia, de quien tiene ganas de seguir su propia historia; ya no agacha la cabeza, aprendió que si alguien la va a querer se enamorará de su alma, si no es así mejor no te acerques, no espera ser rescatada, pero si respetada… Érase una vez un cuento, que aún no ha terminado.



LÓPEZ-ARRIAGA

1 comentarios:

Publicar un comentario

 

©Copyright 2013-2020 Mi Bolsa de Valores