ME CAÍ

domingo, 15 de enero de 2017 1 comentarios

Venía tan profundamente metida en las sumas y restas de mis deudas, escuchando todavía el costo de las balatas ya desgastadas del automóvil, de las dos llantas delanteras, agregándole los pagos de impuestos anuales, simplemente venía complicándome la vida cuando de la nada y en cuestión de segundos tropecé con algo, aún no sé qué fue, pero luego todo lo vi en cámara lenta, aunque el golpe en mi cara no fue tan lento, escuché como mi nariz tronaba y vi mi a mis lentes arrastrarse por el pavimento.

Un duro golpe en la parte frontal de mi cuerpo no me permitía levantarme con la rapidez que hubiera querido, en ese momento, me di cuenta que me sentía humillada tirada en medio de la calle, la nariz de inmediato comenzó a sangrar, no paraba, yo parecía boxeador en esquina, con el labio inferior abierto y cortada en la frente…una señora muy amablemente prefirió cruzar la acera para no tener que lidiar con semejante paisaje; el dolor me tenía atolondrada, me senté en la banqueta y aguanté las ganas de llorar, pero no sabía ¿por qué?: si porque estaba ahí, sola, sangrando hasta el bolsillo, por no identificar bien qué me dolía (hoy identifico cada parte, hasta el orgullo), si quería llorar como lloran los niños cuando se caen o era la impotencia en conjunto y una sangre simbólica junto a unos raspones y golpes en mi cuerpo que me recordaron lo lastimado que estamos los mexicanos.

Sin embargo, debo agradecer que aunque quería llegar lo más pronto a casa para no ir por la calle dando semejante espectáculo, una chica me alcanzó en su auto y me dijo: “oye, perdón, vi cuando te caíste, ¿necesitas, algo, quieres que te lleve a algún lugar?”… le agradecí su generosidad ya que realmente ya estaba muy cerca de mi espacio seguro, pero una vez que ella arrancó, pensé en cuan solidarios podemos llegar a ser o tan mezquinos como la señora que prefirió no ayudar; la cosa es que me caí, me levanté, estoy golpeada ¿y qué?... lo mismo pasa con la vida de este país, porque podemos elegir ser generosos o mezquinos, ofrecer nuestra ayuda para llevarlo a un lugar seguro o continuar cerrando los ojos, viendo hacia otro lado, fingiendo que no pasa nada. La GRAN MAYORÍA estamos golpeados, sangrando, ya nos han tirado bastante.

La pregunta es: ¿Nos vamos a distraer de nuevo para dejarnos caer?

Yo no… Yo, ya me caí.


LÓPEZ-ARRIAGA

1 comentarios:

  • altosky dijo...

    Una analogía se la vida real y que la gran mayoría de nosotros la hemos atravesado.
    Sin embargo tal y como dice Karla, debemos levantarnos, sacudirnos, recuperarnos y aprender de la experiencia para no ser repetitivos.
    Desafortunadamente como sociedad somos golpeados en repetidas ocasiones y es difícil corregir a los que dirigen nuestra nación.

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