CUANDO NADA IMPORTABA

domingo, 19 de febrero de 2017 2 comentarios

Vi mi reflejo en el cristal de un auto, un adolescente me miraba e intentaba estoy segura, no reírse en mi cara… en ese instante me recordé, en mi primer auto, con un toca cintas y manejando en segunda velocidad porque no recordaba en que momento debía meter tercera.
Con 20 pesos de gasolina podía ir y regresar de Chapala; me recordé llevando amigos a sus casas a las 4:00 de la mañana después de una buena fiesta y a mi papá envuelto en una cobija con cara de “al rato hablamos”, esperándome para abrirme la puerta, me vi cantando “La papa sin catsup” a todo pulmón y con los vidrios abajo, era una joven, muy muy joven a la que únicamente le interesaba darle mordidas al Universo y besos al que estuviera en turno, llegué a trabajaba hasta 15 horas diarias, dormía a pierna suelta y amaba levantarme y seguir cantado mientras me bañaba, parecía que nada importaba, vivía un día a la vez… no importaba si mi coche no era nuevo o si mi ropa no era de marca, no importaba donde o qué comía, daba lo mismo si eran frituras con queso y crema o una hamburguesa.

Los tiempos de los grandes amigos, de la falta de cansancio, de algunos amores, cuando nada importaba, solo reír, crear, vivir…

Se puso el verde en el semáforo, me di cuenta que llevaba mis vidrios abajo y que como entonces iba cantando… comprendí que para el adolescente verme en ese estado era algo comparado a ver a su mamá cantándole a sus amigos, lo cual seguramente sería muy vergonzoso… pero… ¿y qué? 
Por este medio quiero agradecerle a ese chamaco que me hizo recordar que lo que sí importa, aún lo tengo.

Continúo dándole mordidas al Universo y besos a mis amores, recordé vivir un día a la vez, reír y lo más importante: Ser Feliz con lo que tengo y con lo que soy… como cuando nada importaba, solo eso, ser feliz.


LÓPEZ-ARRIAGA

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