EL ENGAÑO DE ENGAÑAR

domingo, 3 de diciembre de 2017 0 comentarios

Obvio que los años pasan y la manera en que cada uno de nosotros concibió alguna vez su etapa de madurez quizá no tenga mucho que ver con la realidad que hemos construido.

Algo que me llama mucho la atención es lo inquietos que nos volvemos en relación a nuestro físico, a nuestra situación sentimental, al status; no estoy diciendo que todo adulto, mayor de 35 años piense o sienta así, lo que me invita a escribir hoy es una pregunta que me hago continuamente debido a la cantidad de historias de amor-terror que me comparten desde familiares, amigos, conocidos, pareciera que no estamos satisfechos y siempre necesitaremos más… más amor, más admiración, más juventud, más energía, más dinero…más.

¿Por qué si ya vives dentro de una relación, llamémosla formal, ¿qué necesidad se tiene de caminar sobre fuego.? Después de analizar algunas de las pláticas así como los lamentos de aquellos que fingen ser felices por un millón de razones desde los hijos, hasta la cuestión financiera, hoy les digo sin afán moralista: si no quieres a tu pareja actual, si tú ya no eres feliz a su lado, si lo que te une a esa persona son buenos recuerdos, entonces o cambias de roomie (porque eso ya no es una pareja) o sé valiente y deja de engañarte y de mentir, porque el que engaña es el único que cae en su propio engaño, en justificar una y otra vez sus actos, sus decisiones a sabiendas de que no está haciendo el bien y esto basándome en una relación interpersonal, pero que tal la relación con tu trabajo, con tu jefe, con tus compañeros, con esa rutina que pareciera te agarra los pies cada día para impedirte hacer las cosas bien… muchos me han dicho que cuando se tienen responsabilidades y regreso al tema como los hijos o deudas financieras no queda otra que más que “apechugar”.

Yo soy de la idea de que los círculos viciosos o no deben cerrarse, de no dejar cosas por decir…aunque seguro siempre quedarán pendientes.

A mí me han engañado de muchas formas y yo me he engañado, me he mentido, yo he caído en los espejismos de la soledad o de la necesidad. Nada justifica el daño que uno mismo se provoca.

He aprendido que si hiere, incomoda, lastima, humilla, ya sea tú jefe, tu amiga, tu tío o tu pareja no caer en el engaño de la comodidad, tampoco los voy a engañar a ellos aceptando su nivel de neurosis, vivimos tiempos complicados, donde todo es tan simple como vivir en paz, hacer el bien y ser feliz y eso, eso solo se consigue en el momento en que nos dejemos de engañar.


LÓPEZ-ARRIAGA

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