EL DÍA QUE ME VOLVÍ BONITA

domingo, 11 de noviembre de 2018 1 comentarios

Recuerdo la cara desesperada de un papá intentando que su hija, uno de sus más grandes amores, aceptara su propia belleza; ella, obstinada, ciega por el orgullo y la vanidad se limitaba a contestar: “ni modo que me digas que soy fea, soy tú hija”, creo que él simplemente no sabía que más hacer o decir, lo que aquel papá nunca comprendió es que aquella adolescente con su respectivo acné, dientes disparejos, la que desde niña había tenido que lidiar con apodos como “cuatro ojos”, “la chili”, “pritt” por su nariz grande y poco afilada, era comparada continuamente con su madre, una hermosa mujer de ojos verdes, piel blanca, sonrisa pícara que murió muy joven dejando a un atractivo viudo con una hija medio uno y medio el otro.

Nadie les da instrucciones a los papás para curar el alma de sus hijos, por eso es que para mí es muy importante decirles a los niños, adolescentes incluso a aquellos adultos que aún no han descubierto lo hermosos que son, que lo que conocemos como belleza es absolutamente subjetivo, lo que puede resultar sumamente bello para alguien, puede ser repugnante para otro y esto aplica en todos los campos: desde el arte, los paisajes, la gastronomía, la moda, los olores, colores, países y obviamente nuestro propio físico.

Recuerdo, hoy con humor el comentario de cierto cantautor que realizó un video de una de sus canciones en el cual participaron únicamente personas físicamente consideradas bellas, entre ellos socialités y algunos artistas reconocidos, dejando muy claro que quizá cuando hiciera otro tipo de video podría ofrecerme una participación… ese día, viéndole, conociendo su amargo caminar por la vida, comprendí lo afortunada que fue aquella adolescente que tuvo un padre amoroso, que le regaló disciplina, tiempo, educación, instrucción y le pidió que fuera feliz, porque tenía todo para hacerlo, lo único que le faltaba era quererse.

Un día aquella muchacha, se vio nuevamente en el espejo, ya no era aquella joven, los dientes continúan disparejos, ya no sufre de acné, los lentes sin duda forman parte de su personalidad, la nariz intacta, ni más chica ni más grande, pero algo cambió, quizá descubrió un encanto especial por la vida, tal vez únicamente despertó enamorada de su propia mirada… lo cierto es que ese fue el día que me volví bonita.



LÓPEZ-ARRIAGA

1 comentarios:

  • Unknown dijo...

    Me encanta escucharte en la radio,(cuando puedo) pero como no puedo escuchar tu relato lo estoy leyendo y déjame decirte que muchas yo me he sentido así y sí el día en que me acepte tal cual soy me podido sentir bonita. Gracias por tus palabras

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